Imaginario novohispano · Siglo XVII

El Libro Cerrado de Nepantla

Nepantla, Estado de México Zona de los volcanes 4 min de lectura
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Leyenda completa

El relato

Entre vitrinas, habitaciones antiguas y estantes donde nadie recuerda haberlo colocado, aparece a veces un volumen encuadernado en cuero oscuro sin título claro en el lomo. Siempre está cerrado y siempre parece más pesado de lo que su tamaño permitiría. La leyenda dice que quien logra abrirlo en el momento indebido solo ve una hoja blanca; quien insiste un poco más empieza a ver allí frases que describen secretos propios con una precisión insoportable.

Cerrar el libro no borra lo leído, apenas lo detiene. Por eso vuelve a desaparecer cuando alguien intenta catalogarlo o retenerlo. En Nepantla se cuenta que no es un libro para aprender del mundo, sino para descubrir lo que uno mismo ha pasado la vida entera tratando de no escribir.

Un cuidador viejo juró haberlo guardado una vez en una vitrina cerrada con llave después de encontrarlo abierto sobre una mesa que nadie había usado ese día. A la mañana siguiente la llave seguía en su sitio, la vitrina estaba vacía y el volumen había reaparecido en otra sala, como esperando a otra persona. Nadie lo vio moverse. Nadie escuchó pasos. Lo único distinto era el olor, una mezcla de cuero húmedo y tinta reciente que no cuadraba con la quietud del museo.

El miedo que provoca esta leyenda no es físico. Nadie teme que el libro muerda ni que invoque monstruos visibles. Se le teme porque devuelve una escritura demasiado personal, como si alguna parte del alma hubiera sido archivada antes de tiempo. En Nepantla, donde la palabra conserva un peso especial, esa posibilidad basta para volverlo inquietante. Hay libros que enseñan, otros que consuelan. Este, dicen, confronta. Y por eso más vale encontrarlo cerrado que descubrir lo que ya sabe de ti antes de que te atrevas a admitirlo.

Memoria oral

Origen del relato

El Libro Cerrado de Nepantla pertenece al imaginario de los objetos que aparecen y desaparecen sin que nadie pueda fijar su ubicación o su dueño. El relato habla de un volumen encuadernado en cuero oscuro que ha sido visto en distintas décadas en distintas casas y museos del pueblo, siempre entre otros libros o detrás de vitrinas, siempre cerrado, y que desaparece cada vez que alguien intenta catalogarlo o abrirlo fuera del momento que el propio libro parece elegir. Quienes han logrado abrirlo en las condiciones correctas, según el relato, encontraron una página en blanco en la que, al cabo de unos minutos, comenzaron a aparecer frases que describían sus propios secretos con una precisión que no dejaba lugar a la interpretación. Cerrar el libro en ese momento no borra lo escrito; solo interrumpe la revelación.

Territorio

Territorio y atmósfera

Nepantla, como pueblo natal de Sor Juana, tiene una relación con los libros y el conocimiento que va más allá de lo que la mayoría de los pueblos de su tamaño suele tener. El museo de la casa natal, las referencias constantes a la figura de la poeta y la visitación de estudiantes e investigadores han construido en el pueblo una atmósfera de cultura letrada que hace que un libro misterioso resulte menos anómalo que en otro contexto. Las vitrinas de colecciones antiguas, con sus volúmenes encuadernados en cuero y sus títulos dorados, tienen la cualidad de hacer que cualquier libro diferente destaque como un objeto que pertenece a otro orden. En ese entorno, el Libro Cerrado no necesita ser el único libro del lugar para ser el libro que importa.

Lectura cultural

Lectura cultural

El Libro Cerrado de Nepantla radicaliza la idea de que la lectura es siempre una forma de revelación personal. En vez de un texto que el lector interpreta, aquí el libro escribe al lector: le devuelve lo que el lector mantiene oculto, no como acusación sino como descripción. Esa inversión de la relación entre libro y lector es una metáfora del conocimiento como espejo y como riesgo. Abrir ese libro es, en el lenguaje del relato, arriesgarse a ser leído por algo que tiene más información sobre uno mismo que la que uno quiere reconocer. En un pueblo donde la poeta más grande que conoció Nueva España pasó su infancia preguntándose cómo se aprende todo lo que hay que saber, la leyenda de un libro que sabe demasiado tiene una pertinencia especial.

Fuentes